Adquisición de empresas en concurso, ¿asumes deudas con los trabajadores?

Publicada sentencia del Tribunal Supremo, de fecha 11 de septiembre de 2019 originada por la demanda de reclamación de cantidad formulada por cinco trabajadores de dos mercantiles que fueron declaradas en situación de concurso de acreedores. Estos trabajadores vieron extinguidos sus contratos de trabajo mediante auto dictado por el Juzgado de lo Mercantil y fueron contratados posteriormente por la empresa adquirente.

¿Qué reclaman en la demanda?

Ejercitan en la demanda la acción de reclamación de cantidad por el importe no percibido de indemnización correspondiente a la extinción de sus respectivos contratos de trabajo. Dicha extinción se produjo en virtud del Auto del Juez del concurso, en el que se fijaban las indemnizaciones, de las que los trabajadores sólo han percibido la parte correspondiente a la responsabilidad del Fondo de Garantía Salarial.

Previamente, el juez del concurso mediante Auto, había declarado que la adquisición de la unidad productiva no implicaría una sucesión de empresa, ni responsabilidad por deudas laborales.

¿A quién va dirigida la demanda?

La demanda se dirige tanto frente a las sociedades concursadas, como a la mercantil que adquirió y contrató ulteriormente a los trabajadores demandantes.

¿Qué dice el Juzgado de lo Social?

El Juzgado de lo Social estimó la demanda, que es confirmada en suplicación mediante sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, donde afirma que existe una sucesión de empresa de la nueva sociedad mercantil respecto de la actividad de las concursadas porque dicha actividad  empresarial es la misma “en el mismo inmueble, con los mismos medios materiales y con parte de la misma plantilla”.

¿Se presenta recurso?

La mercantil adquirente presenta recurso de casación para unificación de doctrina mediante un único motivo el cual se argumenta que es el juez del concurso el que tiene la competencia exclusiva y excluyente para declarar la existencia o no de sucesión empresarial, siendo la ley concursal norma especial que debe prevalecer sobre la regulación laboral; y añade que, en todo caso, no se ha producido la subrogación en los contratos de trabajo que se habían extinguido cuando la recurrente inició su actividad.

Estatuto de los trabajadores

La cuestión de la calificación como sucesión empresarial de las adjudicaciones de las unidades productivas en fase de liquidación del concurso ha sido analizada por la Sala 4ª del Tribunal Supremo, cuya doctrina ha partido de la firme declaración que el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores es “una norma de carácter imperativo por lo que, únicamente en el supuesto en el que existiera una disposición que estableciera que en estos particulares supuestos de empresas en situación de concurso no se produce la sucesión de empresa, habría de admitirse que no opera fenómeno de la sucesión”.

Ley Concursal

En suma, en caso de transmisiones de unidades productivas, se ceden al adquirente los derechos y obligaciones derivados de contratos afectos a la continuidad de la actividad profesional o empresarial cuya resolución no hubiera sido solicitada y el adquirente se subroga en la posición contractual de la concursada sin necesidad de consentimiento de la otra parte. Es cierto que la transmisión no lleva aparejada obligación de pago de los créditos no satisfechos por el concursado antes de la transmisión, ya sean concursales o contra la masa, salvo que el adquirente la hubiera asumido expresamente o existiese disposición legal en contrario.

Si como consecuencia de la enajenación, una unidad productiva mantiene su identidad, entidad como un conjunto de medios organizados a fin de llevar a cabo la actividad económica esencial o accesoria, se considerará, a los efectos laborales y de Seguridad Social, que existe sucesión de empresa.

Las transmisiones de las unidades productivas son totales en estos supuestos, de suerte que no resulta posible ir más allá de lo permitido por ley y exonerar de responsabilidad a la adjudicataria de las deudas salariales e indemnizatorias de los trabajadores cuyo contrato se halle extinguido en el momento de la adjudicación y el trabajador no fue, por tanto, subrogado.

Conclusión

En definitiva, la apreciación de sucesión de empresarial no puede ser eludida por la vía de la exclusión de las responsabilidades del adquirente, ni siquiera mediante la declaración del juez del concurso. Es por ello que el recurso de la mercantil es desestimado.



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