Cambio doctrinal en la subrogación convencional

Nuevo criterio doctrinal en la subrogación convencional

La doctrina pacífica fijada por Tribunal Supremo, a partir de su sentencia de 5 de abril 1993 (rec. 702/92), dictada a propósito de la subrogación establecida en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores  establecía que «ni la contrata ni la concesión administrativa son unidades productivas autónomas a los efectos del artículo 44 ET, salvo entrega al concesionario o al contratista de la infraestructura u organización empresarial básica para la explotación».

Es por ello que, para garantizar la continuidad en el empleo, los convenios colectivos de sectores en los que abundan las contratas, tales como el de limpieza o el de empresas de seguridad, han venido asumiendo la tarea de regular la sucesión de contratas, imponiendo a la nueva adjudicataria del servicio la subrogación de los trabajadores de la empresa saliente. Se produce de este modo una sucesión convencional en la que a menudo se han establecido consecuencias distintas de las previstas en el artículo 44 del Estatuto.

Cambio jurisprudencial

Sin embargo, la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 11 de julio de 2018 (C-60/17) Somoza Hermo e Ilunion Seguridad afirmó que el objetivo perseguido por el convenio colectivo del sector de vigilancia de edificios y locales es el mismo que el de la Directiva 2001/23/CE del Consejo, de 12 de marzo de 2001 (artículo 44 del ET).

Esto ha provocado un cambio jurisprudencial por parte del Tribunal Supremo según el cual, la sucesión en una contrata (por mandato del Convenio del sector) activa la subrogación empresarial (del artículo 44 del ET) siempre y cuando exista transmisión de una entidad económica, lo cual acontece, según señala el Tribunal Supremo, en aquellos sectores en donde lo relevante no es la infraestructura productiva, sino la propia mano de obra.

De este modo, aquella obligación de subrogación que prevén los Convenios colectivos en los que abundan las contratas, donde la mano de obra constituye la entidad económica, pasa a ser la causa de la existencia de sucesión de empresa regulada en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores.

Consecuencia de lo anterior, aquellas garantías previstas en el artículo 44 del ET, como la responsabilidad solidaria por las deudas generadas y no satisfechas por la anterior contrata con sus trabajadores –a pesar de la exoneración que por tal concepto suelen prever estos convenios colectivos- vuelven a ser de aplicación.

En definitiva, la nueva doctrina del Alto Tribunal se puede resumir así:

  1. Hay transmisión de empresa encuadrable en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores si la sucesión de contratas va acompañada de la transmisión de una entidad económica entre las empresas saliente y entrante.
  2. En actividades donde la mano de obra constituye un factor esencial, la asunción de una parte relevante del personal adscrito a la contrata activa la aplicación del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores.
  3. Cuando lo relevante es la mano de obra (no la infraestructura) la subrogación solo procede si se da esa asunción de una parte relevante del personal.
  4. El hecho de que la asunción de una parte relevante de la plantilla derive de lo preceptuado por el convenio colectivo no impide la aplicación de la anterior doctrina.

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