Riders, ¿son falsos autónomos?

El Juzgado de lo Social número 33 de Madrid ha publicado una sentencia el 11 de febrero de 2019 relativa a la figura de los falsos autónomos de los Riders.

Un autónomo que presta servicios a una plataforma digital “Glovo” demanda por despido. Esta empresa se define como una plataforma de intermediación que relaciona los clientes finales en demanda de un determinado producto y los proveedores o fabricantes del mismo y a los que suministra servicio de recogida y entrega mediante repartidores.

¿Qué defiende GLOVO?

La demandada se opone a la demanda, negando que concurran  las notas de laboralidad e indica que la organización del trabajo corresponde al actor que determinaba libremente los días y las horas de prestación dentro de las franjas horarias que le ponían a disposición y tenía facultad de rechazar encargos. Decidía el medio de transporte que usaba y al acceder a la aplicación optaba por colocarse en modo automático para la asignación de pedidos o en modo manual. Podía además rehusar encargos previamente elegidos.

El actor asume el riesgo del transporte respondiendo de su buen fin y es retribuido por transporte efectivamente realizado. Decide el itinerario, no percibe retribución en vacaciones ni permisos. Cobra mediante facturación y está integrado en el RETA, La empresa le proporciona una caja para transporte de mercancía a cambio de una fianza. Están geolocalizado de forma que los usuarios y los proveedores saben dónde se encuentran.

GLOVO, como contestación a la demanda hizo ver la existencia de indicios a su entender demostrativos de la inexistencia de las notas de ajenidad y dependencia:
  • El repartidor es libre para decidir los días que trabaja y los que no
  • Decide la franja horaria en la que trabaja
  • Puede rechazar dentro de esa franja pedidos asignados e incluso cancelar otros pedidos previamente seleccionados por él.
  • Es libre para elegir periodos de descanso y vacaciones.
  • Se organiza en la prestación del servicio: medios de transporte, rutas etc.
  • Emplea para prestar servicio medios propios
  • Deposita una fianza de 30 euros para recibir otros accesorios que le entrega Glovo
  • No tiene exclusividad

¿Qué defiende el demandante?

El demandante se ratifica en la demanda y sostiene la laboralidad de la relación. La infraestructura a su cargo es irrelevante siendo lo importante la aplicación informática de la plataforma.

El demandante elige realizar su tarea dentro de las franjas horarias que previamente le oferta Glovo. Niega que asuma riesgos derivados del trabajo. Glovo fija los precios y la plataforma es quien determina la relación entre clientes y proveedores, el actor no tiene relación contractual con ellos sino todo es a través de la plataforma, es Glovo quien elabora las facturas conforme a los datos que le proporciona la aplicación.

El trabajador suscribe con Glovo un contrato de TRADE para realizar los servicios de repartidor.

Ya en el contrato introduce la demandada rasgos demostrativos de la sumisión del repartidor a las instrucciones de Glovo:
  • Duración de la jornada 40 horas
  • Criterios a seguir para la compra de productos y relaciones con el cliente final
  • Límite de 40 minutos en la realización de un encargo
  • Prohibición de uso distintivo corporativos propios o diferentes de los de Glovo
  • Prohibición de uso de la imagen corporativa de Glovo y tampoco en sus perfiles en redes sociales
  • Debe cuidar sus comentarios en redes
  • Deberá comunicarse con Glovo preferiblemente por correo electrónico
  • Se establecen en el contrato las interrupciones de la actividad que se consideren justificadas, obligación de preaviso por cese y causas de extinción
  • Se listan 13 causas justificadas de resolución del contrato por Glovo por incumplimientos contractuales del repartidor
  • Prohibición durante y después del contrato de revelar secretos comerciales o información confidencial con la indemnización por daños en caso de incumplimiento.
  • Se autoriza el acceso de terceros a los datos personales del repartidor

Evolución del negocio

Es un hecho incuestionable que la robótica y las llamadas tecnológicas de la información y comunicación han alterado notablemente nuestras conductas personales, los hábitos sociales y también están incidiendo muy significativamente en el trabajo.

Ajenidad y dependencia son características definitorias del trabajo por cuenta ajena pero existentes en el trabajo por cuenta propia en que su realizador lo llevaba a cabo manteniendo el dominio del proceso hasta el momento de su venta al mercado, mientras quien trabaja por cuenta ajena lo hace en el proyecto de otro, la empresa, entidad en la que su personal actividad escapaba de su dominio y control que desde el inicio residían en el empresario.

Se puede apreciar que este nuevo sistema de trabajo se diferencia del anterior del siglo XX en dos aspectos fundamentales:

  • El tiempo de trabajo que el trabajador quedaba a disposición del empresario para la actividad profesional conforme sus instrucciones, normalmente un horario continuado en el que los tiempos muertos eran tiempo de trabajo a todos los efectos, ahora se atomiza en microtareas sucesivas en función de la demanda.

Existe una relación contractual permanente “hibernada” que se actualiza con la asignación de cada microtarea concreta. Ello supone un elevado ahorro de costes para el empresario que sólo retribuye el tiempo en que se realiza la microtarea. Se produce así una evidente traslación del empresario al trabajador del coste del tiempo de trabajo.

  • Supone para el trabajador la facultad de poder dar su conformidad a cada encomienda de trabajo que se le asigne en cuyo caso entra en situación de preselección para llevarlo a cabo si así lo precisa la demanda y se le asigna mediante el algoritmo a tal efecto creado.

El trabajo del repartidor carece de todo sentido si no se integra en la actividad empresarial de Glovo, integración que tiene lugar desde el momento en que cada microtarea se encomienda y acepta. Glovo la asume como propia y responsable de ella frente a proveedores y clientes. No consta que el repartidor asuma algún tipo de responsabilidad frente a éstos.

Además es Glovo quien factura por su actividad de transporte de mercancías a proveedores y clientes, integrando en el coste del servicio el precio que por la tarea luego abonará al repartidor.

¿Existen pronunciamientos previos a esta sentencia?

Varias resoluciones judiciales al analizar este tipo de trabajo en plataformas digitales han venido a reconocer la existencia de una relación laboral:

  • Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles
  • La sentencia del Employement Tribunal of Londo caso Aslam vs Uber
  • Tribuna de Casación de Francia caso “Take it easy”

En España, en la actualidad se cuenta con resoluciones judiciales de instancia de signo variado. El Juzgado de lo Social 6 de Valencia en sentencia 1-6-2018 ha estimado relación laboral, mientras que los Juzgados 39 y 17 de Madrid en recientes resoluciones se han decantado en contra de esta calificación.

Tras analizar el caso, el Juzgado de lo Social número 33 de Madrid, ha llegado a la conclusión final de que efectivamente el vínculo entre el trabajador y GLOVO, es de naturaleza laboral.

Para más información sobre la figura del falso autónomo y los derechos de los trabajadores que se encuentren en esta situación, les dejo aquí un enlace que os puede servir de ayuda. (¿Soy un falso autónomo?)



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